Católicos y evangelistas se congregaron frente al Congreso bajo el lema "Los chicos tenemos derecho a una mamá y un papá". Hubo movilizaciones en varias provincias. La jornada comenzó temprano y hubo shows y discursos. mañana se debate en el Senado la Ley.
Seguramente no será un día mas en la vida de los manifestantes que están en contra del proyecto de ley del matrimonio del mismo sexo. Y menos aún para los militantes católicos. La convocatoria fue masiva e importante.
Se hizo bajo el lema "Los chicos tenemos derecho a una mamá y a un papá".
La organización corrió por cuenta del Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina (DEPLAI), la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA), la Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal (FECEP) y familias autoconvocadas. También se sumaron representantes de las comunidades judías y musulmanas. Además, los colegios católicos incentivaron a sus alumnos a ir al Congreso al anunciar que sus alumnos tendrán justificada la falta.
La movilización buscó mostrar "consignas positivas", como la manifestación del "derecho a una mamá y un papá". "No quisimos darle un tinte negativo, no fue el objetivo de la marcha, sino proponer y promover el matrimonio tal como lo entendemos, entre un varón y una mujer", expresó el director ejecutivo del DEPLAI, Justo Carbajales. Además, Monseñor Bergoglio había manifestado a sus fieles que “no busquemos la desunión de nuestro pueblo”. De hecho, durante el acto se leyó una carta del Cardenal Primado de Argentina donde rechazaba el matrimonio homosexual y pidió privilegiar el derecho de los niños. También llamó a evitar "agresiones entre hermanos".
Los presbíteros evangélicos Rubén Proietti y Rubén Salomone, por su parte, dijeron que los senadores que mañana votarán en favor del matrimonio homosexual lo harán "presionados" por "la bandería política", y compararon esta situación con "las candidaturas testimoniales" presentadas en las elecciones legislativas de 2009.
Proietti y Salomone, presidentes de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) y la Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal (Fecep), respectivamente, afirmaron que los senadores "están presionados a votar conformes a lo que les piden, porque sino se cierra la mano y no llega el dinero a las provincias".